Comprar la primera vivienda sin apenas ahorros suena casi a milagro, pero las llamadas hipotecas 100 siguen existiendo, aunque ya no se anuncian tanto ni son tan fáciles de conseguir. Precisamente por eso es importante entender bien qué hay detrás de estas ofertas y qué cosas el banco no siempre cuenta en la primera reunión.
Si estás pensando en financiar el 100 % del precio de tu casa (o incluso el 100 % más gastos), conviene que analices con lupa el contrato, las vinculaciones y el impacto que tendrá en tu economía durante los próximos 20 o 30 años. Una cuota que hoy parece asumible puede convertirse en un problema serio si los tipos de interés suben o si tus ingresos cambian.
Qué es realmente una hipoteca 100
En España, lo habitual es que los bancos financien hasta el 80 % del valor de tasación o del precio de compra (el menor de los dos). Es decir, si compras un piso de 150.000 € y la tasación sale por 160.000 €, lo normal es que te presten el 80 % de 150.000 €, no de 160.000 €. El resto (al menos un 20 %) debe salir de tus ahorros.
Una hipoteca 100 rompe ese esquema y puede significar varias cosas distintas:
- 100 % del precio de compraventa: el banco financia todo el precio de la vivienda, pero no los gastos de compra (impuestos, notaría, registro, gestoría…).
- 100 % del valor de tasación: si la tasación es más alta que el precio, el banco puede usar esa diferencia para cubrir parte de los gastos, pero esto depende de su política interna.
- 100 % + gastos: casos muy raros y normalmente ligados a viviendas del propio banco o a clientes con perfil excepcional y garantías adicionales.
En muchos casos, el 100 % sólo se concede cuando hay garantías extra: una segunda vivienda libre de cargas, avalistas con propiedades o un perfil laboral muy sólido (funcionarios, ingresos altos, estabilidad demostrada…). Por eso es tan importante comparar propuestas y, si lo necesitas, apoyarte en intermediarios especializados como Brokers Finance, que conocen las condiciones reales que aplican los bancos y dónde hay margen de negociación.
Lo que el banco no siempre cuenta sobre las hipotecas 100
Intereses más altos y fuerte vinculación
Conceder el 100 % aumenta el riesgo para el banco, y eso se traduce casi siempre en tipos de interés más altos que en una hipoteca al 80 %. Además, suelen exigirte contratar varios productos vinculados:
- Seguro de vida con el propio banco.
- Seguro de hogar más caro de lo normal.
- Tarjetas con consumo mínimo anual.
- Planes de pensiones o fondos de inversión.
- Domiciliación de nómina y recibos.
Estos productos pueden rebajar el tipo nominal, pero aumentan el coste total. Lo que importa es la TAE, que refleja el precio global de la operación incluyendo comisiones y vinculaciones.
Tasación y valor real de la vivienda
El banco siempre se protege con la tasación: si compras por 160.000 € y la tasación sale por 150.000 €, el 100 % se aplica sobre 150.000 €, no sobre 160.000 €. Es decir, no siempre vas a conseguir realmente el 100 % de lo que pagas, aunque el comercial te lo sugiera.
Además, si más adelante necesitas vender, podrías encontrarte con que el mercado no paga lo que tú debes de hipoteca. Esa diferencia la tendrás que cubrir con tus ahorros.
Comisiones y costes ocultos
Es frecuente que las hipotecas 100 incluyan más comisiones que una hipoteca estándar:
- Comisión de apertura: un porcentaje sobre el capital prestado (por ejemplo, 0,5 % de 180.000 € son 900 € adicionales de golpe).
- Comisión por amortización anticipada: si quieres adelantar dinero o cancelar la hipoteca, pagarás una penalización.
- Comisión por subrogación o novación: si cambias de banco o renegocias condiciones, hay costes extra.
Estas comisiones pueden limitar tu capacidad de mejorar la hipoteca en el futuro, justo cuando más te interese cambiarla.
Riesgo de sobreendeudamiento y de «deber más de lo que vale la casa»
Financiar el 100 % significa empezar tu vida hipotecaria con muy poco margen. Si el mercado inmobiliario baja o si necesitas vender antes de tiempo, puedes encontrarte en una situación incómoda.
Imagina que compras por 180.000 €, financias el 100 % a 30 años y, dentro de 5 años, el mercado ha bajado y sólo te ofrecen 160.000 € por el piso, pero tú todavía debes 175.000 €. Para vender, tendrás que aportar 15.000 € de tu bolsillo solo para cancelar la deuda con el banco.
Requisitos habituales para conseguir una hipoteca 100

Perfil laboral e ingresos muy sólidos
Los bancos suelen ser mucho más estrictos con las hipotecas de alto porcentaje de financiación. Lo que miran con lupa:
- Contrato indefinido y antigüedad en la empresa.
- Funcionarios o empleados públicos tienen más opciones.
- Ingresos estables y suficientes para no superar el 30–35 % de endeudamiento (sumando todas tus deudas).
- Historial limpio en ficheros de morosidad y sin impagos anteriores.
Si trabajas por cuenta propia, te exigirán varios años de antigüedad y declaraciones de ingresos consistentes.
Ahorros para los gastos, aunque sea hipoteca 100
Una confusión habitual: aunque el banco te financie el 100 % del precio, casi nunca cubre los gastos de la operación. Tendrás que asumir:
- Impuestos (ITP o IVA, según se trate de vivienda nueva o usada).
- Notaría, registro y gestoría.
- Tasación de la vivienda.
En la práctica, necesitas al menos un 10–12 % adicional del precio del piso para estos gastos. Sin ese colchón, es difícil que el banco se arriesgue.
Avalistas y garantías adicionales
En muchas hipotecas 100 aparece la figura del avalista (normalmente padres o familiares) o de una segunda vivienda como garantía. Eso tiene implicaciones importantes:
- Si tú no puedes pagar, el banco irá contra los avalistas.
- Si la cosa va muy mal, su vivienda o patrimonio puede verse comprometido.
- Salir como avalista no es un mero trámite; es asumir la deuda como propia.
Antes de aceptar avalistas, todos deben entender claramente el riesgo que asumen y durante cuánto tiempo podría prolongarse.
Cómo saber si una hipoteca 100 es realmente asumible
No se trata solo de que el banco te la conceda, sino de que tu economía familiar pueda soportarla con cierta comodidad. Para valorar esto, mira tres aspectos clave:
1. Ratio de esfuerzo mensual
Suma todas tus cuotas mensuales (préstamos, coche, tarjetas…) más la cuota futura de la hipoteca. Esa suma no debería superar el 30–35 % de tus ingresos netos familiares.
Ejemplo sencillo:
- Ingresos netos familiares: 2.400 €/mes.
- Cuota de coche: 150 €.
- Cuota tarjeta: 50 €.
- Posible cuota de hipoteca: 750 €.
Total de deudas: 950 €. Tu ratio de esfuerzo sería 950 / 2.400 ≈ 40 %. Es un nivel alto; en una hipoteca 100, conviene no pasar de 30–33 % para tener margen.
2. Colchón de seguridad
Además de los gastos de compra, es prudente tener ahorrados al menos 3–6 meses de gastos fijos (incluyendo la nueva cuota). Sin ese colchón, cualquier imprevisto (paro, enfermedad, reparaciones) puede complicar mucho la situación.
3. Simular subidas de tipos de interés
Si firmas una hipoteca variable o mixta, no te quedes solo con la cuota inicial. Pregunta al banco y simula qué pasaría si el Euríbor sube 1–2 puntos. ¿Seguirías pudiendo pagar con tranquilidad? ¿O te pondría contra las cuerdas?
Trucos para negociar mejor una hipoteca 100
Lleva ofertas de otros bancos
Antes de aceptar la primera propuesta que te hagan, habla con varias entidades y pide ofertas por escrito. Comparar TIN, TAE, comisiones y vinculaciones te dará argumentos para negociar:
- Pide que igualen o mejoren el tipo de interés.
- Intenta reducir o eliminar la comisión de apertura.
- Negocia periodos de carencia o plazos adaptados a tu capacidad de pago.
No aceptes todos los productos vinculados sin hacer números
A veces te plantean una rebaja del tipo de interés a cambio de contratar varios seguros o productos de inversión. Analiza:
- Cuánto te ahorras de interés al año.
- Cuánto te cuestan esos productos extra y si realmente los necesitas.
En muchos casos, compensa más contratar seguros fuera del banco (más baratos) y asumir un tipo algo mayor, pero con menor coste global.
Revisa con lupa las comisiones y la letra pequeña
Solicita siempre la FEIN (Ficha Europea de Información Normalizada) y la FIAE (Ficha de Advertencias Estandarizadas). Son documentos obligatorios donde se detallan todas las condiciones de la hipoteca, incluidos los riesgos.
Llévatelos a casa, compáralos con otras ofertas y, si hace falta, consúltalos con alguien que entienda de hipotecas antes de firmar nada.
Alternativas si no alcanzas una hipoteca 100
Si al hacer números ves que una hipoteca 100 te queda grande o el banco no está dispuesto a concedértela, aún tienes opciones para acceder a una vivienda sin poner en peligro tus finanzas.
Ahorrar más y comprar un poco más tarde
No es lo que más apetece oír, pero suele ser la opción más sana: marcar un plan de ahorro agresivo durante 2–3 años, reducir gastos prescindibles y ajustar el presupuesto para llegar con un 20 % de entrada y un 10–12 % para gastos.
Buscar viviendas más baratas o zonas en desarrollo
Valorar pisos algo más pequeños, zonas periféricas o municipios cercanos puede marcar la diferencia entre necesitar un 100 % y conformarte con un 80–90 %. A la larga, un préstamo más pequeño te dará mucha más tranquilidad.
Alquiler con opción a compra
Algunos propietarios y promotores ofrecen esta fórmula en la que parte del alquiler se descuenta del precio final si compras la vivienda en un plazo pactado. No siempre es la solución perfecta, pero puede ayudarte a ganar tiempo y acumular más entrada.
Programas públicos de aval y ayudas
En función de tu edad, ingresos y comunidad autónoma, puede haber programas públicos que avalan parte de la hipoteca o dan ayudas para la compra de la primera vivienda. Infórmate en la web de tu comunidad y en el ayuntamiento, y pregunta a los bancos si trabajan con estos programas.
Checklist rápido antes de firmar una hipoteca 100
Antes de comprometerte con 20 o 30 años de pagos, dedica tiempo a revisar estos puntos:
- Confirmar qué estás financiando exactamente: 100 % del precio, de la tasación o 100 % + gastos.
- Calcular tu ratio de esfuerzo con una simulación de subida de tipos.
- Ver cuántos productos vinculados son realmente obligatorios y cuánto te cuestan.
- Revisar todas las comisiones: apertura, amortización, subrogación, novación.
- Pedir la FEIN y la FIAE con antelación y leerlas con calma.
- Asegurarte de que tú y tus avalistas (si los hay) entendéis los riesgos y el tiempo durante el cual estaréis atados al préstamo.
- Valorar alternativas (ahorrar más, comprar algo más económico, ayudas públicas) y no dejarte llevar sólo por las prisas o por el miedo a «perder el piso».
Una hipoteca 100 puede ser una herramienta útil para acceder a tu primera vivienda, pero sólo si la tomas con plena conciencia de sus riesgos y con un plan financiero realista. La clave no es que el banco diga que sí, sino que tú puedas dormir tranquilo sabiendo que la cuota encaja de verdad en tu presupuesto, hoy y dentro de diez años.